Este noble vino licoroso es un homenaje a la milenaria tradición de los tintos clásicos mediterráneos. Se elabora con la variedad típica Garnacha, de graduación elevada, que se mezcla con un pequeño porcentaje de viejas mistelas, recibiendo, además, larga crianza en madera de roble
Gastronomía Ofrece inesperables acordes con el paté de liebre y el foie-gras. Acompaña deliciosamente al soufflé de queso y al "civet de langosta al Sangre Brava". Y no olvidéis un final apoteósico, sirviéndolo en los postres, con las natillas, o la tarta hojaldrada de frutas
Nota de cata Color cereza oscuro, intenso y profundo. Ofrece excitantes aromas licorosos y frutales (pequeñas bayas rojas de bosque), con finos atisbos de especias y dátiles. En boca exhibe una materia carnal de terciopelo, con taninos jugosos y suaves, característicos de la variedad Garnacha, que culminan en un final aromático de frutas y especias