
Se acaba de lanzar el primer vino español de gama alta sin alcohol de la mano del Grupo Matarromera, en concreto las bodegas Emina, que ya obtuvieron el primer certificado de I+D+i otorgado por AENOR. Su nombre, EMINASIN, un producto elaborado con vino procedente de las mejores uvas del área del Duero y que tras un proceso de deconstrucción ha reducido su nivel de alcohol a tan sólo un 0,5%. En el mercado se pueden encontrar tres referencias distintas: tinto, elaborado con Tempranillo; blanco, con Verdejo, y rosado, un ensamblaje de 80% Tempranillo y 20% Verdejo.
Se trata de un producto pionero elaborado en las Destilerías del Duero, instalaciones que posee la compañía en San Bernardo (Valladolid) gracias a un intenso trabajo de investigación iniciado hace más de tres años por parte del equipo enológico de Emina y en colaboración con organismos como el Instituto de Técnicas Agrarias de Castilla y León (ITACYL) o la Estación Enológica de Castilla y León, entre otros.
EMINSIN se obtiene a través de un proceso puramente físico, por el que el vino sufre una deconstrucción de sus elementos, es decir, el vino se separa obteniendo por un lado alcohol, por otro, aromas, y finalmente el resto de componentes. Tras este procedimiento, se reconstruye, pero eliminando el alcohol casi en su totalidad.
EMINASIN ha sido elaborado a través de un sistema conocido como Spinning Cone Column (SCC). La desalcoholización se ha llevado a cabo a través de una destilación al vacío a baja temperatura de un vino fermentado previamente en depósitos de acero inoxidable y siempre a una temperatura controlada. Gracias a este proceso se minimiza el riesgo de pérdida de componentes aromáticos en el vino.
Desde la bodega aseguran que su muy bajo contenido alcohólico le convierte en una bebida apta para todo tipo de públicos con, además, muy pocas calorías, ya que es precisamente el alcohol lo que hace que el vino con una graduación habitual posea más contenido calórico.
No obstante, al ser un producto tan natural, es recomendable consumirlo dentro de los nueve primeros meses desde la fecha de embotellado, y una vez abierto se recomienda mantenerlo en el frigorífico y beberlo durante las 24 horas siguientes.
Fuente: WinesfromSpain
